Cuánto cobrar la consulta particular en un consultorio
Los profesionales de la salud suelen fijar el valor de la consulta particular mirando dos referencias: lo que paga la obra social y lo que cobra el colega de la cuadra. Ninguna de las dos sabe cuánto te cuesta a vos atender: ni tu alquiler, ni tus insumos, ni las horas que dedicás a escribir evoluciones que nadie paga.
Esta guía arma la cuenta desde tu estructura real. Podés hacerla con tus números en la calculadora de precio de servicios: cargás duración, costos y margen, y te devuelve el valor mínimo y el recomendado.
Alquiler por hora o por mes: cambia dónde va el número
Es la primera decisión del cálculo y muchos la pasan por alto:
- Alquilás el consultorio por hora: ese pago es un costo directo de la consulta. Va junto a los insumos, porque solo existe si atendés.
- Alquilás el mes completo: es un gasto fijo. Lo pagás atiendas 40 o 140 pacientes, así que se reparte entre las consultas del mes.
La diferencia no es teórica: con alquiler mensual, atender poco encarece cada consulta; con alquiler por hora, el costo por consulta se mantiene y lo que se resiente es tu ingreso total.
Tus horas reales de atención
Una agenda de 40 horas semanales no son 40 horas facturables. Entre historia clínica, informes, derivaciones, facturación, mensajes de pacientes y formación, se va una porción grande de la semana.
Contá solo las horas con paciente adelante. Si querés un ingreso de $1.200.000 por mes y atendés 100 horas efectivas, tu hora vale $12.000. Todo lo demás —los informes, los llamados— tiene que estar cubierto por ese valor, porque no se factura aparte.
Ejemplo: sesión de kinesiología de 45 minutos
Un consultorio con alquiler mensual, unas 120 consultas por mes y $250.000 de gastos fijos entre alquiler, expensas, luz, secretaría, seguro y software.
- Insumos: $800 (sábanas descartables, geles, cintas)
- Tiempo: 0,75 h × $12.000 = $9.000
- Gastos fijos asignados: $250.000 ÷ 120 = $2.083
- Costo total: $11.883 · valor recomendado: $14.854
Si una obra social te paga $7.000 por esa misma sesión, ahora sabés exactamente cuánto estás poniendo vos: $4.883 por paciente. Eso no significa que haya que dejarla, pero sí que el valor particular y el volumen tienen que compensarlo.
Ejemplo: consulta odontológica de 45 minutos
Un consultorio odontológico tiene otra estructura: más insumos, más equipamiento y más gastos fijos. Con 140 prácticas por mes y $700.000 de gastos fijos, una hora valuada en $15.000 y cobro con tarjeta (5%):
- Insumos y descartables: $4.500
- Tiempo: 0,75 h × $15.000 = $11.250
- Gastos fijos asignados: $5.000
- Costo total: $20.750 · valor recomendado: $29.643
Si además usás equipamiento caro, sumale la amortización: el equipo dividido por las prácticas que vas a hacer hasta recuperarlo.
Las ausencias encarecen cada consulta
En consultorios el ausentismo es alto y su efecto sobre el precio es directo: los gastos fijos se dividen entre las consultas que efectivamente atendés. Con $250.000 de gastos, 120 consultas cargan $2.083 cada una; si un 15% no se presenta y quedan 102, cada una carga $2.451.
Por eso conviene calcular con el número real de atenciones y, en paralelo, atacar la causa. Sirven los recordatorios automáticos y la seña: leé cómo evitar ausencias en turnos y cómo armar una política de cancelación.
Errores frecuentes en consultorios
- Fijar el particular como "el doble de lo que paga la obra social", sin conocer el costo.
- No contar el tiempo de historia clínica, informes y facturación.
- Calcular con los turnos agendados en vez de los efectivamente atendidos.
- Poner el alquiler por hora dentro de los gastos fijos, o al revés.
- Olvidar el seguro de mala praxis, la matrícula y la formación obligatoria.
- Sostener el mismo valor durante un año mientras el alquiler se actualizó dos veces.
Del valor de la consulta a la agenda ordenada
Con cada práctica cargada con su duración y su valor, el paciente reserva solo, recibe el recordatorio y sabe cuánto va a pagar. Podés ver cómo funciona en la página de turnos para consultorios o en app de turnos médicos.






